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Almagro, esta bella ciudad declarada
Conjunto Histórico Artístico, guarda en su
interior gran cantidad de monumentos, a pesar de que
guerras, desamortizaciones y terremotos, han
destruido buena parte de ellos.
Tuvo su primera época de esplendor tras la
reconquista de estas tierras por parte del rey Alfonso
VIII de Castilla, quien las entregó a la Orden
de Calatrava para que la repoblase.
Hasta ese momento, Almagro sólo había
sido una pequeña aldea árabe, pero era
importante para los Caballeros por su ubicación
estratégica cerca del Camino Real y, sobre todo, de
las cañadas y veredas reales (lugares de paso para
el ganado), con lo cual, la convirtieron en la
poderosa capital desde donde se manejó tanto la
economía como la política de los S. XIII al XV.
Eran los grandes señores medievales que
quitaban y ponían reyes en el trono a su antojo.
Todo esto acabó con la subida al trono de
los Reyes Católicos, quienes decidieron que
Fernando se convertiría en jefe de todas las Órdenes
Militares, acabando así con el poder de éstas y
decayendo, a su vez, la importancia de las capitales
de todas ellas, incluida Almagro.
Pero esta ciudad sabe resurgir de sus cenizas
como el Ave Fénix en el S. XVI, reinando el emperador
Carlos, cuando éste, para pagar las inmensas
deudas contraídas con los banqueros alemanes Fugër,
le alquila las minas de Almadén y ellos se vienen a
España instalándose en Almagro.
Desde aquí llevaron todos sus negocios,
incluidos el de la extracción y exportación del
mercurio.
Fue la segunda época de esplendor para la
ciudad, que llegó a contar más de 10.000
habitantes y cuando se establecieron grandes
familias como los Torremejía, Gaona y
Portocarrero, Condes de Valdeparaíso, Marqueses de
las Hornazas, de la Concepción, etc.
Este gran momento decayó a finales del S.
XVIII cuando los poderosos banqueros regresan a su
lugar de origen.
Ahora, Almagro es una población que vive
principalmente del turismo (siendo la segunda más
visitada de Castilla La-Mancha tras Toledo) y
contando con todos los servicios que puede necesitar
cualquier turista.
También su fuente de economía es la
tradicional: agricultura de secano y ganadería,
junto con algunas industrias.
Y en estos momentos cuenta con unos 9.500
habitantes.
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