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Es del S. XVI. En
este lugar existía una pequeña ermita dedicada
a San Salvador. Cuando se instalan en
Almagro los Fúcares, Jacobo decide
reconstruirla para dar gracias a Dios por
los bienes recibidos.
Se plantea como un
espacio cuadrado, rematado por un
ábside poligonal. La cubierta es a base de
tramos de terceletes.
Posteriormente, los
nietos de Jacobo aumentaron un tramo más a
los pies. Al exterior está totalmente
rodeada de contrafuertes y construida en
mampostería, reforzándose con sillares en
las esquinas.
A los pies se sitúa la
torre, de planta cuadrada. Posee una
portada principal plateresca formada por
la puerta de arco de medio punto flanqueada
por jambas rehundidas.
En las enjutas aparecen
volutas en forma de S y delfines. Sobre este
conjunto encontramos una hornacina donde
estuvo situada la imagen de San Salvador y
coronada por una venera.
Sobre todo esto se remata
con una ventana de arco de medio punto.
Posee otra portada a los pies, con una
arquitectura fría y sin decoración apenas.
Lo único que destaca es el escudo de la
familia.
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